si... tú también me esperaras a mí.


Entérate, estos “esperé” y “espero” también tienen un futuro: “esperaré”. No es cosa de la gramática, es mi realidad contigo. Y mientras tú te das cuenta, la vida pasa y me deja experiencias como regalo: puertas laterales q se abren cada vez que tú me cierras la entrada principal, amoríos sin importancia ni nombre ni lugar, pero eso sí, cada vez con un poco de sabiduría más.
Y aún así te espero, mientras cada uno traza su camino, porque aunque parezcamos estar tan alejados el uno del otro, mi amiga providencia me sopló al oido hace tiempo que no vale la pena esforzarnos en poner distancias, porque siempre nos volvemos a encontrar en la misma senda selvática y perdida cuando menos lo esperamos, la cual siempre nos lleva a enloquecernos unos días el uno al otro y la cual siempre termina abruptamente en una gran cascada y un doloroso chapuzón. ¿Y dónde te metes después? ¿No ves que si seguimos así la vida conseguirá por fin atraparnos en un camino recto y hará que nuestra senda alternativa y particular se convierta en pecado? ¿Y no te das cuenta de que nada de la experiencia que tengo la adquirí contigo, excepto el pesimismo? ¿No ves que yo quería aprender contigo? Como siempre,me conformo con esperar a tener la selva oscura e impenetrable a mi alrededor y por delante de mí, pero la senda bien clara bajo mis pies, y esperar el dia en que esta nos conduzca a un lugar cada vez más alto y lejos del suelo, hasta que por fin podamos tocar el sol.

Comentarios

  1. Hay que saber esperar, pero no esperar más de lo necesario. No podemos permitir que la vida se escape en la espera.

    Un abrazo.

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