Qué sabia era Alicia para su edad




(...)




Alicia recogió el abanico y los guantes, y, como en el vestíbulo hacía mucho calor, estuvo abanicándose todo el tiempo mientras se decía:



-¡Dios mío! ¡Qué cosas tan extrañas pasan hoy! Y ayer todo pasaba como de costumbre. Me pregunto si habré cambiado durante la noche. Veamos: ¿era yo la misma al levantarme esta mañana? Me parece que puedo recordar que me sentía un poco distinta. Pero, si no soy la misma, la siguiente pregunta es ¿quién demonios soy? ¡Ah, este es el gran enigma!



Y se puso a pensar en todas las niñas que conocía y que tenían su misma edad, para ver si podía haberse transformado en una de ellas.



(...)



-De nada servirá que asomen sus cabezas por el pozo y me digan: «¡Vuelve a salir, cariño!» Me limitaré a mirar hacia arriba y a decir: «¿Quién soy ahora, veamos? Decidme esto primero, y después, si me gusta ser esa persona, volveré a subir. Si no me gusta, me quedaré aquí abajo hasta que sea alguien distinto...» Pero, Dios mío --exclamó Alicia, hecha un mar de lágrimas--, ¡cómo me gustaría que asomaran de veras sus cabezas por el pozo! ¡Estoy tan cansada de estar sola aquí abajo!



(...)



Mientras decía estas palabras, le resbaló un pie, y un segundo más tarde, ¡chap!, estaba hundida hasta el cuello en agua salada. Lo primero que se le ocurrió fue que se había caído de alguna manera en el mar.



(...)



Sin embargo, pronto comprendió que estaba en el charco de lágrimas que había derramado cuando medía casi tres metros de estatura.--¡Ojalá no hubiera llorado tanto! --dijo Alicia, mientras nadaba a su alrededor, intentando encontrar la salida--. ¡Supongo que ahora recibiré el castigo y moriré ahogada en mis propias lágrimas! ¡Será de veras una cosa extraña! Pero todo es extraño hoy.

Comentarios

  1. Creo que fue el primer libro largo que me leí. Recuerdo sus dibujos... me encantaba Alicia...

    Un besazo!!!

    ResponderEliminar
  2. Pues yo en cambio tengo que reconocer que le tengo cierto paquete...

    Pero supongo que es fallo mío ;-)

    Un beso.

    ResponderEliminar
  3. alicia tiene que dejar de comer galletas mágicas, definitivamente!!:P
    está bien llorar hasta vaciarse, hasta des-conocerse. uno se queda vacío, pero limpio, ideal para llenarse de nuevas aventuras.

    ResponderEliminar
  4. Pero si no lloraba, las lágrimas harían implosión. Mejor sacarlas, aunque luego ahoguen.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

La tristeza lleva una b

El día del humor, digo, del dragón. Sí, El día del dragón

What do you want to be? (When you grow up and now)