Sunday, 25 May 2008

Abrir los ojos




Cuando la Bella Durmiente abrió los ojos, se dio cuenta de que habían pasado cien años desde que había caído dormida. Las telarañas colgaban de las vestiduras de su cama como un tétrico dosel, y el olor a polvo acumulado durante un siglo la hizo estornudar.

Thursday, 22 May 2008

Invasión

A siempre había sabido que cuando las murallas que separan las ciudades caen, por lo general, un par de cosas interrelacionadas suelen ocurrir: que esas ciudades se muestran ahora desnudas ante las otras, y que se quedan vulnerables ante cualquier invasión externa. Es por eso que, ahora que notaba temblar los cimientos de las murallas de su propia ciudad, tenía miedo.

Había empezado a notar las sacudidas hacía algo menos de un mes. Desde entonces, cada día se derrumbaba una nueva piedra de los fuertes muros que la protegían. Es más: por el murmullo de correr de agua, que se podía oír si uno pegaba mucho el oído a la muralla, sabía que la capa de hielo que la había rodeado durante meses, e incluso años, había acabado por deshacerse.

Anonadada, observaba cómo, a cada piedra que caía, una fragante y alegre flor brotaba, ocupando el espacio que ocupara antes la pesada roca. Al mismo tiempo, gotas del deshielo del exterior, se colaban por los huecos e iban a posarse sobre estas flores, dándoles aspecto de bonitas caras que lloraban. A veces, sin embargo, dejaban que les diera la luz del sol, que venía de la otra parte del muro y se colaba por grietas y fisuras, y esta les secaba esas lágrimas e iluminaba algunas partes de su ciudad color ceniza, abriendo los ojos de A ante el horror del caos y la devastación que tanto había disfrutado anteriormente.

Sunday, 4 May 2008

Bailemos, entonces

El mes de Mayo por fin había llegado. A lo notaba en el perfume que flotaba con el aire, y en que, a pesar de las altas horas de la noche que eran, ella andaba por la calle en tirantes, y aún así tenía calor. Pero no un calor bochornoso y pegajoso de los que incomodan, se trataba más bien de un calor de los que salen de dentro y te dejan temblando.