Cantos de sireno

Ligia era una pequeña y simpática sirena que vivía en lo más hondo del océano, rodeada de su familia, amigos y sirenos varios, que un día conoció por casualidad, vagando distraída por su mundo submarino, a un sireno de lo más cautivador. Éste la atrajo hacia sí con los mismos cantos que ella había inventado y usaba de vez en cuando sin malas intenciones para divertirse.

Después de un tiempo relativamente corto de nadar y besuquearse entre corales, él se la llevó de pronto a la superficie, donde la pobre Ligia fue testigo de cómo la preciosa cola de su sireno se convertía en dos horribles piernas. Pero la cosa no quedó ahí, pues a ella la convirtió en un pez, un vulgar pececito naranja con una misérrima esperanza de vida. Por suerte para ella, ni sentía nostalgia por el océano, ni padecía la indiferencia de su amado ex-sireno que la había metido en una pecera, y esto tenía una muy sencilla razón: como buen pez que era, olvidaba cualquier suceso casi al instante de ocurrir.
Así pasaron unos meses durante los cuales su nuevo amo de vez en cuando se asomaba a la pecera, tal vez le daba un poco de comer, y la hacía feliz un ratito. Después se iba sin más, y el cerebro de ella borraba automáticamente por qué estaba cautiva en aquella pecera, viendo el mundo sólo a través del cristal, y sin nadie que la comprendiera cuando hablaba, pues de entre sus labios sólo salían burbujas.
Pero el océano no estaba lejos, como descubrió un buen día en que su ex-sireno dejó abierta la ventana que había junto a la pecera. A través de esta, empezó a colarse el rumor de las olas... y algo más. Ligia no pudo evitar pegar la cara al cristal que le distorsionaba el mundo, y escuchó con atención aquel canto que le sonaba familiar.
Lo bueno de la historia es que después no pudo olvidar más esos sonidos, y el día en que su amado ex-sireno no supo qué más hacer con ella y la tiró por la taza del váter, ella estaba lo suficientemente viva como para nadar camino del océano en lugar de dejarse arrastrar a las alcantarillas.
No sabía cuánto tiempo tardaría en olvidar al sireno que tan monstruosamente se había convertido en humano, pues ella volvía a ser sirena, y su memoria, por degracia, también era la misma de siempre. Lo único que sabía es que era libre para irse a jugar con los otros sirenos entre los corales. Y si alguna vez volvía a sentir ganas de seguir a uno más allá de los corales, ya se aseguraría ella de que éste no    acacaba perdiendo su... colita.

Comentarios

  1. Me encanta, sigue escribiendo así ^^

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  2. Demasiadas veces, sólo nos quieren para ponernos en una pecera...
    Besos que se recuerden.

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  3. nos quieren atrapar mmmm

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  4. gracias por pasar por mi humilde mundo :)
    saludos desde Chile

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  5. Genial, genial. Me atrapan tus cuentos.

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  6. Muy bueno!! increible!!

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  7. Muy bueno !! increible!! k2

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  8. Te gustan Victoria Francés y Luis Royo? Has visto el concurso que estamos haciendo? Sorteamos una baraja del tarot de Victoria ;)

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  9. a mover, a mover, a mover la colita! me alegra tu aletear, y comprobar que sigues escribiendo estupendamente bien. AVANTI!

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  10. Muy buna historia, sí.
    Besos.

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  11. -Redactor: gracias, lo intentaré jeje. Respecto a lo de Victoria Francés, ya escribí en la misma entrada que si después de hacer el último examen me daba tiempo, que seguro que sí, me presentaría ;)

    JuanMa: uff, sí, y si no es una pecera, es una jaula. El caso es privar a los demás de su libertad hasta para pensar.

    Saty: ¿nos dejamos atrapar? jejeje

    J: ya veo que la sirenita de la historia no es la única "atrapada" xD todos aquí acabamos un poco así.

    Raúl: qué ganas de bailar me han entrado con tu comentario!!!! Xq con lo de mover la colita, todos nos referimos a eso, ¿no? jejeje

    Yole: muchas gracias. Me alegra que te haya gustado la historia

    Besos a todos!!

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  12. Hola
    Paso a conocer tu blog muy bueno te felicito....Un abrazo..

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  13. hola!
    pasaba a invitarte a mi caja..
    un abrazo!

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  14. Bueno...veo que hay alguna perezosa por aquí....

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  15. ana martin8/9/09 3:50

    Hola altan, me gusta un sireno que también es sereno, me maravilla con sus historias que por mil siglos las seguiría. He visto un comentario tuyo en "no comments", y quisiera que le hicieras llegar el mío. es este:
    "Te encenderia cada día si me dejaras, te encendería cada noche si quisieras. Déjame encender como me enciendes tu (cuando quieres, claro). Fuego, ¿pero? ¿no eras arquero?
    En cuanto quieras empezamos a desbarrar, me encanta... avísame porfa.

    salud"

    No tengo identidad de esas de internet, solo soy usuaria normalita y corrientita y no he podido dejárselo, igual te lee, pero si no te importa ¿me harías es favor de enviarle este comentario?
    Salud

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  16. Eddy: ya te he devuelto la visita ;) gracias

    Allek: gracias a ti también por la invitación, ahora me paso a cotillear ;)

    J! A ti ya te contesté anoche en tu propio blog jejeje pero para que lo sepa todo el mundo, he tenido exámenes!

    Ana: ¿yo de Celestina???? Has hecho una extraña elección, pero bueno, hija, es que si me lo pides así... cuando entre en su blog, le dejaré el comentario... de tu parte, ¿no? ;) jajajaja qué cosas...

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  17. Aaaaay, qué bueno, amiga, qué bueno.
    Tenemos que hablar, y ponernos al día...
    Menos mal que siempre podemos salir de la pecera, menos mal.

    :*

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  18. Cuanto nos atraen las historias de sirenas. Será tal vez por éso de que provenimos del agua o porque todas las historias van envueltas en la magia de lo imposible.

    Un abrazo

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  19. Hola!!

    Me alegra ver que volviste, a ver si vuelvo a leerte pronto, un bso

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