Saturday, 25 February 2017

Róndola

Autora: Sofía Rhei
Editorial: Minotauro
Páginas: 600
Saga: autoconclusivo

Hereva de Tertius siempre ha vivido en una jaula de oro. No ve la hora de graduarse en la Academia Superior de Costura para Damiselas Impecables para que sus padres, los reyes, le presenten a su futuro esposo y cumplir de una vez su destino. Por otra parte, un paladín imberbe y principiante consigue la Tarea más difícil e importante de todas: rescatar a la princesa, que puede que esté en apuros y ni siquiera lo sepa.
En un mundo de magia imprevisible, lleno de brujas de incógnito, dragones eruditos, grogros polimorfos, libros que son cuervos, niñas que aúllan a la luna y gente ortiga, ambos descubrirán que los caminos no siempre se cruzan como estaba previsto, que cuando la puerta de la jaula se abre, hay que atreverse a salir y que, a veces, el sapo al que hay que besar es uno mismo.
Un cuento de hadas peludo y verrugoso, algo político y bastante incorrecto.


En fin, no sé muy bien qué deciros de este mamotreto de 600 páginas, aparte de que me toca faltar a mi propósito de gritar a los cuatro vientos lo maravillosos que son los autores españoles, y aparte de que es un libro de retellings de cuentos infantiles con un intento bastante débil de trama unificadora y un final canónico.

Si tuviera que ir por partes, sería bastante sencillo, porque por una parte me ha gustado, pero por otra no. Y el estado bipolar en el que tengo a MiniYo no tiene ningún desperdicio, porque por una parte, se lo ha pasado de muerte:



¡Engendro pajillero!
Venga, MiniYo, no insultes a los lectores.


¡Gorda avutarda!
Vale. ¿Lo veis? Por una parte, entre las situaciones descabelladas y el vocabulario exótico de algunos personajes, nos lo hemos pasado en grande, pero por otra...


¡Me han salido patas de gallo de
tanto entornar los ojos!
Y la pobre no encuentra manera de arreglar semejante desaguisado. He contado las notitas que he puesto en el libro durante la lectura, rosa para las cosas que me gustaban, verde para las que no, quedándose en 38 al rosa, 51 al verde. Y lo siento, pero las 38 notitas rosa no consiguen equilibrar a las verdes porque las cosas que están bien son solo puntuales: el mensaje de una anécdota, un diálogo gracioso; pero las verdes son en su mayoría defectos que se repiten a lo largo de toda la historia y que endesesperan a más no poder.

Así que empecemos, como prefiero siempre, por lo malo, para terminar con lo bueno.