¿Eres una ciudad?



Dicen que todas las ciudades tienen momentos de tristeza. No importa que sean grandes o pequeñas, pobladas o solitarias, iluminadas u oscuras, floridas o yermas. Todas las ciudades tienen siempre gente de sobra, quiero decir, que tienen más gente de la que sería ideal. También tienen mucha luz artificial, con la que tapan la oscuridad, y zonas verdes y coloridas, construidas a propósito de nada.
Bueno, tal vez sí, para aliviar un poco la vista, porque los ojos se cansan. Y cuando los ojos están cansados, quiere decir que el alma está agotada. Da igual donde vayas, porque todos los sitios son iguales. Un kilómetro puede ser una distancia mayor que miles de ellos. Nos sobran, entonces, los kilómetros, y nos sobran las personas, y nos sobran las luces, y nos sobran las flores. Todas las ciudades son iguales pero distintas, porque cada uno ve una cosa en ellas. Donde algunos sólo ven tejados desde su ventana, otros ven toda una obra de arte. Depende de lo fatigados que estén los ojos, y depende de lo triste que esté la ciudad.



Cuando una ciudad se te queda pequeña significa que los árboles no te dejan ver el bosque.



Según esto, el mundo entero sería como una sola ciudad.



¿Y dónde está mi bosque?

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